The Host, maestría coreana
Más de la mitad de las producciones cinematográficas son, hoy en día y desde siempre, norteamericanas. Sin embargo, esta semana, he rescatado de la cartelera una obra maestra coreana, The Host, premiada en festivales tan prestigiosos como Stiges. Con motivo era una de las películas más esperadas de la 39 edición de este evento.
Como si del monstruo del lago Ness se tratase, una bestia salida de las aguas del río Han ataca a la población de Seúl causando el pánico. Cuando la pequeña hija de Gan-du cae presa del monstruo, él y su familia acuden al rescate, entorpecido por la labor del gobiero (coreano y norteamericano).
Un argumento aparentemente "facilón para atraer la atención. Sin embargo, resulta no ser más que un engaño comercial, pues la película alberga en su guión elementos tan dispares como comedia y terror, drama y crítica social. En la creación de la espantosa criatura, los efectos especiales cumplen con creces las espectativas. Bong Joon-ho despliega en su tercer largo una variada y magnífica gama de situaciones a la vez que imprime arriesgado saltos tonales que resultan ser todo un acierto.
Aunque no es una peli de monstruos más, al estilo de Alien o King Kon, The Host, según su director, recibe influencias confesables de Tiburón (Spielberg), Señales (M. Night Shyamalan) y de las películas clásicas de monstruos japonesas. Después de la compleja Memories of Murder, Joon-ho nos ofrece una obra profunda con la expone la situación social de unos personajes (mosaico de perdedores de una sociedad en proceso de modernización) magistralmente interpretados por el reparto. Y es que las relaciones personales son de lo más importante en la película. También son fundamentales las críticas que el cineasta hace sobre el poder establecido, apuntando especialmente a EEUU.
A pesar de que el desenlace no es el mejor final imaginable, Bong Joon-ho se consolida como uno de los realizadores más interesantes y talentosos del panorama actual. The Host es pura emoción, de las mejores películas del año, sin duda imprescindible.

